El adiós de Richard Wright, tecladista de la banda Pink Floyd

  • 15 de septiembre pero de 2008, hace 17 años
El adiós de Richard Wright, tecladista de la banda Pink Floyd

El 15 de septiembre de 2008, el mundo de la música despidió a Richard Wright, tecladista, compositor y uno de los miembros fundadores de la icónica banda de rock progresivo Pink Floyd. Wright fue una figura clave en la creación del sonido distintivo del grupo, contribuyendo con sus habilidades en los teclados y su enfoque melódico a algunos de los álbumes más influyentes de la historia del rock, como “The Dark Side of the Moon” y “Wish You Were Here”.

Richard William Wright nació el 28 de julio de 1943 en Hatch End, Middlesex, Inglaterra. Desde joven mostró un gran interés por la música, aprendiendo a tocar el piano de forma autodidacta y desarrollando una fascinación por la música jazz, clásica y blues, géneros que influenciarían profundamente su estilo musical. Wright estudió arquitectura en Regent Street Polytechnic, donde conoció a sus futuros compañeros de banda Roger Waters y Nick Mason, con quienes formaría Pink Floyd en 1965.

En los primeros años de Pink Floyd, Wright desempeñó un papel fundamental en la composición y desarrollo del sonido psicodélico que caracterizó a la banda. Contribuyó significativamente a los primeros álbumes, incluyendo “The Piper at the Gates of Dawn” (1967) y “A Saucerful of Secrets” (1968), donde su uso innovador de teclados y sintetizadores ayudó a definir el carácter experimental de la música del grupo.

Durante los años 70, Wright se consolidó como un miembro clave de Pink Floyd. Su habilidad para crear paisajes sonoros envolventes y su uso del sintetizador Minimoog y otros teclados fueron esenciales en álbumes como “The Dark Side of the Moon” (1973), “Wish You Were Here” (1975), y “Animals” (1977). En “The Dark Side of the Moon”, Wright no solo tocó los teclados, sino que también co-escribió varias canciones, incluyendo la etérea “The Great Gig in the Sky” y la melódica “Us and Them”. Su estilo melódico y su capacidad para crear atmósferas únicas fueron elementos cruciales en el éxito de estos discos.

Sin embargo, las tensiones dentro de la banda comenzaron a crecer durante la grabación de “The Wall” (1979), un período que estuvo marcado por conflictos creativos, especialmente entre Roger Waters y el resto del grupo. Wright fue relegado de sus funciones y, bajo presión, se vio obligado a abandonar Pink Floyd durante la grabación del álbum, aunque continuó como músico contratado para la gira de “The Wall”.

Después de su salida de Pink Floyd, Wright exploró su carrera solista, lanzando “Wet Dream” (1978), un álbum que, aunque no alcanzó un gran éxito comercial, mostró su talento como compositor y su amor por las composiciones instrumentales. A mediados de los años 80, formó la banda Zee junto con Dave Harris, aunque su único álbum, “Identity” (1984), pasó prácticamente desapercibido.

En 1987, Wright regresó a Pink Floyd después de la salida de Roger Waters, siendo readmitido por David Gilmour y Nick Mason. Esta reunión trajo consigo el álbum “A Momentary Lapse of Reason” (1987) y, posteriormente, “The Division Bell” (1994), donde Wright recuperó un rol más prominente, contribuyendo tanto en la composición como en las presentaciones en vivo, lo que revitalizó su carrera y consolidó su legado en la banda.

Richard Wright es recordado como el alma melódica de Pink Floyd. Su estilo discreto, pero profundamente emotivo, y su habilidad para crear paisajes sonoros envolventes lo distinguen como uno de los grandes tecladistas del rock progresivo. A lo largo de su carrera, Wright siempre priorizó la música sobre la fama, manteniéndose en gran medida fuera del centro de atención a pesar de su influencia innegable en el sonido y el éxito de Pink Floyd.

El legado de Wright se extiende a través de su trabajo innovador en los teclados y su enfoque lírico y melódico que ayudó a definir el rock progresivo y la música psicodélica. Sus composiciones, aunque a menudo eclipsadas por las de Waters y Gilmour, son esenciales para entender la magia y el impacto duradero de Pink Floyd.

Richard Wright falleció a los 65 años de cáncer el 15 de septiembre de 2008 en su casa en Londres, dejando un legado musical imborrable y una influencia que sigue viva en la música contemporánea. Su partida marcó el fin de una era para Pink Floyd y para los millones de fans que encontraron en su música una fuente de inspiración y consuelo.

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