Lanzamiento de Slayer: “Divine Intervention”
El 27 de septiembre de 1994, el mundo del metal fue testigo del lanzamiento de un álbum que dejó una marca indeleble en la historia del género. Divine Intervention, el sexto álbum de estudio de la legendaria banda de thrash metal Slayer, llegó para sacudir los cimientos del metal y consolidar la posición de la banda como uno de los actos más icónicos y feroces en la escena musical. En este artículo, exploraremos el impacto y la importancia de Divine Intervention.
Antes del lanzamiento de Divine Intervention, Slayer ya había establecido su reputación como una de las bandas de thrash metal más extremas y provocativas del mundo. Con álbumes anteriores como Reign in Blood y South of Heaven, habían perfeccionado su estilo caracterizado por letras oscurecidas, riffs abrasadores y una velocidad vertiginosa. Los fanáticos estaban ansiosos por lo que Slayer tenía reservado en su próximo capítulo musical.
Divine Intervention no decepcionó. El álbum se abrió con la aplastante Killing Fields y desde el primer acorde, dejó en claro que Slayer no tenía intención de disminuir la intensidad. Canciones como Sex. Murder. Art. y Dittohead resonaron con la brutalidad característica de la banda, mientras que “213” y Serenity in Murder exploraron temas oscuros y perturbadores, lo que añadió profundidad lírica a la agresión sónica de la banda.
La portada de Divine Intervention presentaba una impactante imagen de un cuerpo sin vida crucificado en un muro, creando controversia e intriga desde el mismo momento en que se dio a conocer. Esta portada provocadora, diseñada por Wes Benscoter, se convirtió en un símbolo del álbum y reflejaba la oscuridad y la brutalidad que yacían en su interior.
Divine Intervention fue bien recibido tanto por críticos como por los fanáticos del metal. A pesar de su naturaleza intensa y a menudo violenta, el álbum se convirtió en un éxito comercial, alcanzando el puesto número ocho en el Billboard 200. Su impacto perdura en la cultura del metal, y muchas de sus canciones siguen siendo parte fundamental de los setlists en vivo de Slayer.
Divine Intervention también marcó un punto de inflexión en la carrera de Slayer, ya que fue el último álbum con el baterista Paul Bostaph antes de su partida de la banda. Aunque Bostaph dejó una marca indeleble en el álbum, Dave Lombardo regresaría a Slayer en futuros proyectos, lo que añadiría otro capítulo a la historia de la banda.
En resumen, Divine Intervention de Slayer es un testimonio de la furia y la creatividad de una banda que definió el thrash metal. Su legado perdura y sigue influyendo en generaciones de músicos y fanáticos del metal. El álbum sigue siendo una declaración de poder y una celebración del lado más oscuro y apasionado del género. El 27 de septiembre de 1994, Slayer entregó su propia forma de “divina intervención” en la escena musical, y su impacto sigue reverberando hoy en día.